Justicia de género
Educación, Justicia de género, Seguridad y bienestar, Poder juvenil
El encuentro de jóvenes fue organizado en conjunto con nuestro socio Voces Mesoamericanas en San Cristóbal de las Casas, México, en un pequeño edificio escondido junto a una calle adoquinada. El primer día, los jóvenes fueron llegando entusiasmados mientras la música resonaba por los altavoces. En el jardín trasero, Voces Mesoamericanas creó un paseo por la galería que resaltaba el viaje de las personas migrantes. Este “Museo de los Migrantes” ayudó a recordar a todos por qué nos habíamos reunido.
Los jóvenes se tomaron su tiempo y caminaron en círculos por la galería, mientras pájaros de origami de colores colgaban desde arriba. Los pájaros surgieron como tema durante la reunión, convirtiéndose en un símbolo de libertad y verdad.
El lugar se convirtió rápidamente en un espacio seguro para que los participantes se sinceraran y compartieran sus historias. Muchos de los jóvenes participantes habían migrado o eran miembros de comunidades migrantes. A través de sus palabras, su arte y su amistad, tuvimos la oportunidad de escuchar sus historias y experiencias.
Una joven contó cómo la violencia de pandillas la había obligado a abandonar su hogar en El Salvador. Ahora vive en México y trabaja como voluntaria en Espacio Migrante, un socio de GFC que apoya a migrantes, refugiados y repatriados. Otra joven trabaja directamente con mujeres y niños indígenas para que puedan tomar decisiones mejor informadas y encontrar empleo. Explicó que su objetivo es brindar representación a las comunidades indígenas.
Pero un grupo de jóvenes no tuvo la oportunidad de compartir sus historias, porque fueron detenidos en la frontera entre México y Guatemala cuando se dirigían al evento. Durante casi 24 horas, no supimos dónde estaban. Finalmente, pudimos comunicarnos con ellos y nos enteramos de que estaban de regreso a su hogar en Guatemala.
A pesar de contar con los documentos necesarios, no se les permitió cruzar la frontera hacia México. Su ausencia puso de relieve las dificultades que enfrentan los jóvenes migrantes para ejercer sus derechos y hacer oír su voz.
Nos sentimos inspirados por todos los jóvenes que compartieron su tiempo, sus historias y sus experiencias con nosotros durante los cinco días que duró el encuentro. Ya sea con palabras o a través de diferentes formas de expresión creativa, estos valientes jóvenes nos mostraron la importancia de la libertad y de compartir su verdad.