
El poder de la juventud
La congelación del financiamiento de la ayuda exterior de Estados Unidos está amenazando la estabilidad de las organizaciones comunitarias y su trabajo vital en favor de los niños y jóvenes de todo el mundo.
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Educación, poder juvenil
Nota del editor: esta publicación también está disponible en español.
Salió el sol en Popayán, Colombia. La ciudad estaba preciosa. Toda pintada de blanco.
A pesar de su belleza, su alegría y la bondad de su gente, la historia de la ciudad también está marcada por el dolor y la tristeza.
Popayán es la capital del departamento del Cauca, uno de los lugares más devastados por el conflicto armado que desde hace décadas involucra a grupos guerrilleros y paramilitares en Colombia. Hasta el día de hoy, los impactos de la violencia se sienten profundamente, limitando las oportunidades de miles de niños y jóvenes todos los días.
[image_caption caption=”De viaje a Silvia, Cauca, Colombia, con Gina y Wesley, coordinadores de Músicas de la Tierra. © GFC” float=””]
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Después de un breve desayuno, Wesley Chavaco y Gina Apráez nos recogieron a mi compañera Nayara Castiglioni y a mí. Ellos son los coordinadores de la Corporación Músicas de la Tierra, una escuela itinerante de música dirigida a niños y jóvenes del Cauca que utiliza el juego y el arte para promover la creatividad, la colaboración y la recuperación de la memoria indígena. Música y juegos para sanar, para reparar el tejido comunitario.
Nos dirigimos a Villanueva, una comunidad rural ubicada a una hora y media de Popayán. Llegamos a las canchas de baloncesto de la única escuela que existe en esta zona. Y miembros de la comunidad ya nos estaban esperando.
Éramos aproximadamente 50 niñas, niños y jóvenes, todos acompañados de sus familias. Se emocionaron al vernos llegar. Vi cómo se les iluminaba el rostro y me di cuenta del poder del juego y el arte para transformar vidas. Para generar esperanza.
Jugamos, bailamos, les conté un poco de México, de donde soy, y me preguntaron si es cierto que toda la comida en mi país es picante.
De repente, se pusieron serios. Lo mejor está por venir. La sorpresa.
Desde hace varios meses, Músicas de la Tierra trabaja en la formación de una orquesta infantil y juvenil en Villanueva. Utilizando instrumentos indígenas como la chirimía, la flauta de carrizo y el tambor, niños y jóvenes han aprendido a interpretar canciones tradicionales colombianas. Canciones que hablan de dolor y esperanza. Que los hacen reconocer y amar su tierra. Honrar a sus ancestros. Defender y recrear la memoria.
También escuchamos la historia de Jesús, quien a causa de la pandemia tuvo que salir de la comunidad para sacar adelante a su familia y se dedicó a enseñar música a otros niños y jóvenes. Gracias a la música encontró una manera de desarrollarse e inspirar a otros. Se convirtió en maestro.
Al finalizar el espectáculo, nos acercamos a la orquesta. Nos enseñaron a tocar el tambor, a llevar el ritmo. La clave es decir “papa con yuca, papa con yuca” y así, además de tocar adecuadamente, nombramos y honramos dos alimentos muy importantes que aún forman parte de la memoria histórica y nutricional de la región.
[image_caption caption=”Joven Orquesta de Villanueva. © Músicas de la Tierra” float=””]
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Nos despedimos con tristeza. Les prometimos que volveríamos y ellos prometieron seguir practicando y aprendiendo nuevas canciones. Aprender música para ellos es descubrir quiénes son. Es una manera de descubrir cuáles son sus sueños y en qué quieren convertirse.
Regresé al hotel con lágrimas de felicidad en los ojos. Y recordé…
Regresé a mi infancia y escuché aquellas palabras que tanto me afectaron, que me silenciaron por mucho tiempo: “deja de cantar, no sabes, cantas muy mal”.
De pronto, pensé en los niños de Villanueva y encontré el coraje que necesitaba. De manera orgánica, natural, las notas empezaron a surgir de mi garganta. Como olas.
Empecé a cantar de nuevo.
Y no me importa si lo hago bien o mal, si estoy desafinado o si mi técnica es correcta.
Canto para ser yo, para ser libre, para conectar con mis emociones. Para recordar quién soy.
Al igual que los niños de Villanueva.
Ha pasado mucho tiempo desde que recibí un regalo tan grande. El regalo de volver a creer.
Gracias pequeños maestros.
El Fondo Mundial para la Infancia apoya a organizaciones locales en América Central y del Sur, África subsahariana y el sur de Asia para ofrecer oportunidades educativas integrales y de calidad a niños y jóvenes de comunidades marginadas afectadas por la pandemia de COVID-19. Iniciativa PEAK, apoyado por La Fundación LEGO, fomenta el aprendizaje a través de la música, los juegos y el arte, y promueve redes de colaboración que permiten a las organizaciones comunitarias conectarse, intercambiar aprendizaje y compartir innovaciones.
Trabajando en comunidades rurales de Popayán, Colombia, Músicas de la Tierra inspira a los jóvenes a través de una educación musical lúdica que amplía sus horizontes y los empodera para enfrentar los desafíos de la vida con creatividad y fuertes raíces culturales.
Foto de encabezado: Taller de música y juego facilitado por el personal de Músicas de la Tierra en Vilanueva, Cauca. © Músicas de la Tierra